Western States 2018

La vida en un día

escrito por Hernán de Lahitte el 17-07-2018

La primera pregunta que me vino a la mente cuando comencé a escribir la lista de carreras que alguna vez en mi vida me gustaría correr fue:

“Por que intentar correr Western States si no me gusta el calor y prefiero los terrenos bien alpinos y técnicos mas que los senderos clásicos del trail americano?”.

Y claro, la respuesta sin dudas incluye la palabra leyenda y comunidad. Leyenda por ser la piedra angular de la historia del ultra trail y comunidad porque es la quintaescencia del espíritu del trail y su increíble despliegue de voluntarios y colaboradores (crews) que le dan un ambiente único a este mítico evento.

Otro de los puntos que a mi me gustan de las carreras americanas es que como la mayoría se corren en parques nacionales, están limitadas a un numero de corredores que rondan los 300 y les da un ambiente muy familiar donde uno puede codearse con los mejores corredores del mundo en la previa y la misma largada como si fuese el patio de tu casa. Algo que es impensable en las mediáticas y multitudinarias carreras de trail europeas. En general las grandes carreras del mundo que tiene pocos cupos son muy difíciles de entrar ya sea por las improbables loterías (Hardrock, Western States) o bien por las estrictas condiciones de selección (Trofeo Kima, Glen Coe Skyline).

En cualquier caso, Western States no podía faltar de mi lista asi que luego de 3 años consecutivos de correr carreras clasificatorias entre 100 km y 100 millas y presentarme a la lotería tuve la suerte de salir sorteado en diciembre de 2017.

Es muy probable que si estas leyendo estas líneas ya sepas de memoria la historia de película sobre como nació esta carrera allá por 1974 donde era una carrera de 100 millas a caballo en un máximo de 24 horas y como a un tal Gordy Ainsleigh se quedo si su caballo se le ocurrió la “locura” de correrla a pie y en un poco menos de 24hs mas tarde lo conseguía dando origen en ese momento aunque el no lo sabia a un nuevo deporte. Todos los detalles en este emotivo corto de Salomon TV “The Original”.

Y como no podía faltar, el día previo en la registración, no es raro encontrarse con el mismísimo Gordy y en esta ocasión intentando una vez mas a sus 70 años estar en la línea de largada, en la foto estamos con nuestras bolsas de corredor, aunque él es el único que tiene el honor de llevar el dorsal numero 0!

Western States 2018 Gordy Ainsleigh Gordy Ainsleigh: Pionero del Ultra Trail

Sin dudas todo un personaje y con muchas historias de vida no solo de la carrera. Es como hablar con un viejo buscador de oro del lejano oeste, pero amante del trail!!

Western States 2018 Bienvenida Algunas perlas en el día previo como este curioso cartel de bienvenida y a su vez marcando la distancia al primer puesto de asistencia!

Ese día previo el calor ya se hacia sentir fuerte al mediodía y eso que estábamos a unos 2000 m de altura y con un clima muy distinto a los infames cañones que nos esperaban entre los 50 y 100 kilómetros del trazado con temperaturas de alrededor de los 40 grados centígrados. Aunque la organización había previsto unos 40 kilos de hielo por corredor y los 6 voluntarios por corredor se prodigaban en brindar una atención impecable, había que preparar el cuerpo para el calor y en pleno invierno en Argentina, eso no fue fácil. Hacer los fondos con abrigo extra y conseguir algún sauna post entrenamiento es todo lo que logre hacer para intentar aclimatar las semanas previas a la carrera.

La vida en un día


Western States 2018 Meta

Suena el despertador 3:00 AM y arriba a preparar el desayuno con mis amigos Diran quien también corría este año luego de su intento fallido en el 2017 y Sofi quien le haría de crew y pacer. Levantar campamento y cargar todo en el auto ya que la llegada estaría a 100 millas de Tahoe City donde nos hospedamos a poca distancia de la largada en Squaw Valley a las 5 AM en punto. Llegamos a la largada con el tiempo justo para buscar nuestros dorsales y cargar agua en el comedor donde me cruce con François D'Haene con quien atentamente intercambiamos saludos. En la largada ya estaban todos listos, una rápida foto y segundos mas tarde el famoso disparo de rifle que anunciaba la largada de la edición 45 de Western States.

Recuerdo mi sensación entre emoción e incredulidad, finalmente llego el día. Los primero metros como se ve en la foto de arriba ya son subiendo y como aun esta aclarando esos primeros 500 metros en subida están generosamente iluminados con inmensos reflectores con lo cual no hace falta usar frontal ya que luego de eso ya hay claridad suficiente para ver el camino de mantenimiento a las pistas de ski y luego ya sendero y fuera de pista donde los primeros rayos de luz descubren el perfil bien alpino del high country de Sierra Nevada.

Western States 2018 Amanecer

Ya en el arranque compartimos los primeros metros de carrera los tres con Diran y Sofi para luego cada uno establecer su propio ritmo cómodo para ir entrando en calor de a poco.

Luego de subir un rato llegamos al punto mas alto de la carrera en Emigrant Pass a unos 2600 msnm y casi 1K vertical. Una multitud nos alentaba en esa cumbre con unas vistas muy hermosas. A partir de ahí vendrían algunos tramos técnicos de piedras y varios sube y baja con variantes de bosques y piedras. En la foto una sección de los primeros 50K hacia el puesto de Duncan Canyon tirándonos entre varios para ir haciendo mas llevaderos los kilómetros de la mañana.

Western States 2018 Trails

Ya a media mañana en las trepadas el sol comenzaba a picar y me hacia decidir mis opciones que había dejado abiertas en el puesto del K50 donde me encontraría con Sofi y mi bolsa donde dejaría mi mochila y tomaría los hand held (botellas de mano) ya que el calor de la mochila mojada no se disipaba del todo bien.

Western States 2018 Trepando Western States Avituallamiento En la foto llegando al puesto del K50 uno de los pocos con acceso de crew en Robinson Flat cerca del mediodía.

Unos minutos de refresco, me pongo el cinturón para portar geles y reserva de comida en polvo para uno de las botellas y en la otra solo agua con hielo para ir mojándome en el camino y a seguir.

Ahora comienza la parte famosa de los canyons donde se estiman temperaturas algo encima de los 40C por la tarde. Hasta ese momento venia todo bajo control, hidratación y alimentación liquida y solida solo en los puestos.

Saliendo de Robinson rumbo a la primer Station de los cañones Entrando en el tramo de calor, mi estomago comenzó a cerrarse lo que básicamente quería evitar luego de mi desagradable experiencia del 2017 en la Bear 100 en Utah donde los malestares me llevaron al borde del DNF. Esta vez lo tenia mas controlado, pero apenas probaba bocado en los puestos y trataba de mantenerme con la dieta liquida que a su vez me mantenía hidratado. Con el pasar de los kilómetros y ya en plena zona caliente comencé a sentir la falta de energía. Llegar a los puestos suponía sentarme un minuto mientras me llenaban las botellas, tomar algún bocado, llenar mi gorra y musculosa de hielo y seguir. No podía detenerme mucho a descansar o seria cada vez mas difícil retomar. El calor apretaba fuerte y los chorros de agua que me tiraba con la botella sobre mi cabeza se escurria por mi gorra y llegaban solo hilos de agua tibia a la cara. Llegar a los puestos eran oasis donde esperaba el fresco hielo y agua fría para aliviar la garganta.

Los nombres de los puestos muy simpáticos delatan la historia de este legendario trail y su famosa carrera a caballos (varios carteles así lo delataban).

Western States 2018 Puente Limite: 5 corredores o 3 caballos!

Nombres como “Miller’s Defeat” (La derrota de Miller), Last Chance (Ultima oportunidad) o Devils’s Thumb (El pulgar del diablo) este ultimo bien exigente en su trepada con el agobiante calor.

Finalmente llego ya avanzada la tarde al otro gran punto de concentración de crews en el kilometro 100 en Forest Hills. Alli me esperaban mis pacers María y Jim, dos excelentes personas y corredores para acompañarme los últimos 60 km mitad cada uno. También estaba Sofi con varias de mis cosas y Mauri registrando el evento para los medios.

Western States 2018 Refresco El calor, una de las dificultades de la Western States.

Luego de unos minutos de recuperación con el equipo, decido seguir con mis botellas y cambiarlas por la mochila para el ultimo tramo de noche y llegada (el optimismo siempre). Como no podía faltar, la foto que quedara en mi memoria por siempre de este gran equipo, derecha a izquierda, Mauri Pagliacci, Sofia Cantilo, María Steinhauser y Jim Kepfer.

Western States 2018 Crew Crew y amigos

Arrancamos con María quien me acompañaría por los próximos 30 km hasta el famoso cruce del rio. Ese tramo donde comenzó a oscurecer fue bastante llevadero charlando con María y pudimos mantener un ritmo decente pero como había bajado bastante el avance estimado debido a la falta de energía ya comenzaba a escaparse el limite de 24hs que idealmente me había puesto como plan A. En ese tramo fue que decidí mantener lo mejor que podía mi movilidad para no arriesgar un abandono por querer buscar ese objetivo. La mayor parte de ese tramo corrimos solos ya que los sub 24 estaban algo mas adelante y el resto que ya no buscaba esa marca si no solo terminar dentro del máximo de 30 hs, venia más atrás. Como dato de color ya noche cerrada casi piso una cascabel que estaba en pleno sendero, la salte pensando que era una rama y detrás María pego un grito y me alerto del bicho jaja.

Finalmente, a media noche llegamos al cruce del rio en la milla 78 donde me esperaba Jim con el cambio de equipo para continuar hasta la llegada.

Había una cantidad de voluntarios metidos en el agua y fuera coordinando todo a la perfección. A esa hora ya no hacía tanto calor si bien la noche estaba cálida con lo cual el fresco del agua fue contundente para borrar el recuerdo de los cañones.

Western States 2018 Cruce Rio

Continuamos con Jim quien me contaba muchos detallas de esa parte del recorrido por donde suele entrenar ya que tanto el como María viven en Auburn el pueblo de la llegada. Pasamos por el ya famoso punto en el cruce de la autopista 49 donde se perdió Jim Walmsley en el 2016 cuando era casi un desconocido y venia para record del circuito. Luego de esa perdida volvió, pero ya fuera de foco y termino 5to. Como detalle de este año, en el último tramo de la carrera tuvo que parar unos minutos porque una familia de osos estaba cerca del sendero y espantarlos para no correr riesgos. Aun así pudo romper el record del circuito!

Deje que Jim estableciera el paso delante para tirarme un poco y de a tramos cambiábamos. Como ya estaba claro que no llegábamos a sub 24 nos propusimos dar lo mejor y ver si podíamos apuntar a las 25hs. Había que mantener un paso firme y no aflojar pero podía lograrse. La noche va llegando a su fin asi como la carrera, ya con la poca energía que me quedaba llego al famoso “No hands bridge” a solo 3 millas de la llegada. Ese punto además de icónico por las luces que lo iluminan como un árbol de navidad y el ancho del puente con barandas que no permiten agarrarlas con ambas manos (de ahí su nombre) es emocionante por la cercanía a la meta la cual ya esta casi asegurada.

La ultima milla de la carrera la cual se corre en su mayoría en pavimento desde la entrada al pueblo se permite hacerla con todo el crew y demás amigos. Ese recorrido esta simpáticamente marcado con huellas pintadas en el asfalto con la leyenda WS100. Esa ultima milla volvió la energía a mi cuerpo como suele pasar en casi todas las llegadas de mis ultras pero esta vez potenciada tanto por la emoción de estar a punto de dar esa vuelta olímpica tan esperada y representativa de esta carrera sino por la sinergia que generamos con Jim por estar ambos logrando algo tan intenso.

Y llegó la emocionante entrada al estadio en donde estaba esperándonos María e inmediatamente se nos unió en esa vuelta donde la gente que se queda toda la noche alentaba y el locutor anunciaba mi entrada asi como algunos datos mios mientras dabamos la vuelta. Parecia irreal estar corriendo esa última vuelta de una carrera tan especial.

Western States 2018 Pista llegada

Mi cara lo refleja claramente esa mezcla entre cansancio, emoción y el intento de asimilar ese momento y lugar tan especial. Son esas veces que uno quisiera repetir como si fuera volver a ver una película para encontrar todas esas cosas que se nos escaparon en la primera vez. Solo que esta vez era la realidad e irrepetible. Aunque volviera a correrla ya no será como esta primera vez.

Y el increíble cruce de ese mítico arco de largada/llegada (si es el mismo de la foto en Squaw). Ese sabor especial de cruzarlo los tres juntos fue sin dudas inolvidable.

Western States 2018 llegada

Ese puño hacia adelante resume el trabajo que tomo llegar hasta esa meta no solo en la carrera con sus momentos bien abajo y otras arriba si no los meses de preparación y carreras previas de este año así como las requeridas para las loterías previas para finalmente poder participar y completar esta histórica carrera.

Análisis, pensamientos y agradecimientos

Como cierre algunos puntos clave que me dejo la carrera. Podría decirse que son dos carreras bien diferenciadas. Los primeros 100 km tienen el grueso de la dificultad tanto por el terreno en el High Country como por el calor y desnivel de los cañones. Manejar el tema del calor es obvio que es clave, pero también guardarse piernas y no gastar demasiado en las bajadas ya que la segunda parte (o últimos 60 km) es mas corrible y donde mas se pueden bajar tiempos si quedan piernas. Es lamentable no aprovechar los tramos mas amables de los últimos 30 Km por llegar sin piernas. Claramente esto es lo que me paso por la baja energía que me dejo el tema del estómago. El hielo en cabeza y cuello (tenía bandanas pero por un error logístico no las use) es clave asi como cualquier otra parte del cuerpo (ojo con las paspaduras) y las botellas de mano con hielo son de gran ayuda para tomar con una y mojarse con la otra (en algún puesto me intercambiaron y termine tirándome isotónico pegajoso en la cabeza, pero igual refresco!).

Luego de la llegada, Jim me alcanzó gentilmente a mi hotel donde para mi sorpresa estaba mi amigo Diran quien lamentablemente tuvo que abandonar cerca del K90. Ahí aproveché para cambiarme y reponerme un poco para luego al mediodía volver al campus donde se haría la ceremonia de premiación y entrega de los famosos buckles (hebillas de cinturón) que hiciera famoso la pionera carrera a caballos. Los mismos son hechos a mano por el mismo orfebre que hiciera las primeras.

Western States 2018 Medalla

Si bien no conseguí la hebilla plateada que reciben los que completan la carrera en menos de 24 horas como la original a caballo (de ahí el 100 Miles One Day) recibí la de bronce que es entregada a todo el que la completa dentro de las 30 horas. Como dato extra, al parecer fui el primer argentino en completar la prueba en su historia lo cual indica lo difícil que es entrar en la carrera por su limitado cupo máximo de 369 corredores y miles de participantes en la lotería de cada año.

Algún dato mas fue mi posición 131 en la general y 7mo en la categoría de los cuales los 6 primeros en sub 24 y el legendario Karl Meltzer ganador de la categoría con sus flamantes 50 años y el mayor ganador en el mundo de carreras de 100 millas, 38!. También estaba el conocido Dean Karnazes con 55 años quien no tuvo un buen dia y termino 2 horas detrás.

Y finalmente en un momento de la ceremonia Diran me señala que Jim y François, campeón y subcampeón, dos de los mejores corredores del mundo estaban solos charlando asi que no perdimos oportunidad de foto.

Western States 2018 Jim Walmsley François D'Haene En orden: Hernán, Franços, Jim y Diran

Sin dudas este tipo de carreras son posibles porque muchos estuvieron detrás y ayudaron mucho a que todo esto haya sido posible. Como siempre mi familia de una u otra forma (soportando mis entrenamientos o alentando desde lejos y muchas cosas más) y la paciencia infinita de Verónica mi mujer.

También los amigos entrañables que me dio este deporte y que estuvieron cerca tanto en los entrenamientos como en viajes previos en el 2017 cuando estuvimos de crew de Diran en mi primer contacto con la carrera y su ambiente místico.

Sin dudas que el plan y apoyo de mi entrenador Marcelo fue también clave en la preparación de las carreras previas de febrero y abril en Patagonia. Y claro que muchos también en mi running team Correrayuda siguiendo toda la noche la carrera fue lo que también me dio fuerzas en los malos momentos.

Una vez mas a mis pacers Jim y María con su tremenda entrega voluntaria para ayudarme y a Sofi haciendo el aguante en ambos puestos así como en los días previos. Para terminar, copia una parte de las emotivas palabras de Bob Crowley uno de los colaboradores de la carrera quien me contactara con mis pacers.

… Estoy muy contento de que hayamos podido ayudarte a crear un recuerdo feliz de por vida. Y espero que algún día podamos encontrarnos de nuevo y compartir un tiempo juntos en los trails. Hasta entonces, cuídate mi amigo y disfruta plenamente de tu tremendo logro. Ahora y siempre estarás en el raro grupo de élite de aquellos que pueden decir: "Yo soy un finisher de Western States”.



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