Salomon K42 Series Villa La Angostura

Crónica en primera persona de una de las mejores carreras de Trail de la Argentina

escrito por Mariano Tabanera el 28-11-2017

Mi primer maratón de montaña, el gran primer paso al Trail Running.

Poco más de tres años y medio pasaron desde que me puse un par de zapatillas y salí a correr por primera vez sin que alguien me estuviera obligando a hacerlo.

Algo menos de tres años pasaron desde la última vez que me llevé un cigarrillo a la boca.

Dos años desde que decidí tomarme este deporte en serio y empecé a hacerlo con un running team, Correrayuda. Me enseñó que correr no es necesariamente un deporte individual, y que es más que salir a dar vueltas a la plaza del barrio, o en alguno de los grandes parques de Buenos Aires, más que correr un ocasional 10k por las calles de mi ciudad.

Tuve la fortuna de caer en un grupo que me enseñó rápidamente que también se puede recorrer terrenos más hostiles, que no todo es correr a tope por calles, sino que también se puede trepar, subir y bajar senderos, atravesar arroyos, esquivar piedras y raíces, tratar de evitar una caída fuerte al patinar en la nieve o el hielo. Ante todo, que las carreras pueden tener vistas impagables, de montañas, lagos y lagunas, bosques y pequeños pueblos del interior.

Así fue como, pese a haber sido aceptado para correr el Maratón de Chicago, tras haberlo meditado un tiempo, y tener la experiencia de vivir El Cruce Columbia con mi grupo de amigos, decidí desistir de correr maratones de calle, y abocarme a preparar carreras de trail, disfrutando así de los paisajes y lugares que nos ofrece nuestro país, y de ese algo especial que tienen. Habiendo hecho muchos viajes a la Patagonia, y habiendo recorrido varios senderos, refugios y montañas de la zona, el paso a las carreras de aventura parecía obligado.

Así fue como arrancó el camino a esta carrera, altamente recomendada por todos mis conocidos que habían participado en ella, con el agregado de que este año sería parte del Campeonato Sudamericano de Trail para la distancia de maratón, por lo que habría un interesante nivel de competencia.

La carrera es básicamente un maratón de montaña, un circuito de 42 kilómetros con aproximadamente 2000 metros de desnivel positivo, y otros 2000 de descenso, con dos picos principales en los Cerros Belvedere y Bayo (aproximadamente 1300 y 1700 msnm, respectivamente).

Fueron meses de mucho entrenamiento, tanto físico como mental, suplementando semanas de más de 100 kilómetros con turnos de entrenamiento de fuerza y resistencia en el gimnasio, y una dieta provista por una experta (que muchas veces es la parte más difícil del entrenamiento). Dentro de la preparación para esta carrera tuve oportunidad de participar en otra carrera de montaña, en la provincia de Mendoza, con 50 kilómetros de recorrido y alrededor de 1650 metros de desnivel positivo.

Cuarenta y cinco días antes de la competición los turnos de entrenamiento se hicieron muy largos, resignando muchas actividades sociales, y horas de sueño, ya que además debía cumplir con trabajo y estudios. Asimismo, fue un mes en el que recorrí una y mil veces el circuito de la carrera en mi mente, calculando tiempos, ritmos, desniveles, y estimando posibles tiempos de finalización, así como planes de alimentación e hidratación.

Llegado el tiempo de la carrera, fui hacia San Carlos de Bariloche, donde pasé unos días antes, y aproveché a recorrer algunos senderos de montaña para acostumbrar las piernas al terreno. La desventaja de entrenar en Buenos Aires para este tipo de carreras es que no contamos con suficiente desnivel, ni terrenos técnicos, por lo que cualquier oportunidad para estar allá debe ser aprovechada.

Salomon K42 Acreditación Momentos previos en la acreditación

Llegó el día de la acreditación a la carrera, y el pronóstico meteorológico era poco amigable en Villa La Angostura, donde se correría la carrera. En el circuito estuvo cayendo nieve hasta dos días antes de la ésta, y para el horario de largada se pronosticaban temperatura cercanas a los 0°C en la base, no sabíamos con qué nos encontraríamos en la cumbre del Bayo.

Salomon K42 Acreditación Momentos previos en la acreditación con amigos del Running Team

El día de la carrera

Amaneció el sábado de la carrera, con el cielo despejado, y no tanto frío como esperábamos (quizás 4 o 5°C). Con lo cual nos dirigimos a la largada con poco abrigo, esperando que el día acompañara.

Suena la largada y salimos por la calle principal de Villa La Angostura, y hacia el Cerro Belvedere, donde en el kilómetro tres, tras atravesar un arroyo de deshielo, arrancamos el ascenso, que duraría unos cuatro kilómetros más, con excelentes vistas de los lagos Correntoso y Nahuel Huapi.

A lo largo del camino tuve la posibilidad de cruzar a mucha gente, tanto locales como extranjeros, y compartir parte del circuito con un corredor de la ciudad, quien me dio algunos consejos y comentarios sobre el circuito, los cuales sólo es posible saber tras recorrerlo varias veces.

Habiendo descendido del Cerro Belvedere, quedaban aún unos 25 kilómetros de recorrido, con alrededor de 1200 metros de desnivel positivo, por lo que había que cuidar energías, pero sin resignar velocidad.

Vale decir que en este punto había pasado a varios de los atletas que participaban del Campeonato Sudamericano, los cuales evidentemente subestimaron la dificultad de la prueba, y el clima de humedad y calor presente en el bosque de los primeros kilómetros, y se habían visto obligados a bajar el ritmo.

Salomon K42 Carrera Sendero En plena carrera

Hasta acá, según mis cálculos, venía por delante del tiempo que tenía planeado por unos 12 o 13 minutos, motivo por el cual por un lado estaba emocionado, pero por otro decidí ser conservador para no agotar mis reservas ni mis piernas antes del ascenso al Cerro Bayo.

Tras varios kilómetros de faldeos, y ya llegando a la base del Cerro Bayo, alrededor del kilómetro 26, nuevamente confirmé que venía por delante del tiempo que tenía estipulado, en esta oportunidad unos 20 minutos, por lo que decidí hacer una rápida parada en el puesto, comer algo, rellenar agua y seguir camino, esta vez cuesta arriba.

En el camino hacia arriba comprendí las advertencias recibidas la noche anterior y durante la carrera sobre “El Raizal”. Esta subida, de un par de kilómetros, demostró ser sumamente dura, más que nada por lo irregular del terreno, pero por suerte pude pasar a varias personas a lo largo de la misma, gracias al uso de bastones, que muchos corredores habían decidido no llevar, quizás para ahorrarse el peso y la incomodidad de los mismos.

Salomon K42 Carrera Marcando el ritmo Marcando el ritmo

Finalizado El Raizal nos encontramos con un cambio en el circuito debido a la gran cantidad de nieve que había en el recorrido, el cual había sido debidamente informado por la organización. En vez de dar un rodeo por la ladera del Cerro Bayo hasta la cumbre, subimos a la misma en línea recta, dándole un plus de dificultad que no esperábamos. Esta subida estaba cubierta de nieve en varios sectores, y absolutamente expuesta al clima, motivo por el cual el frío se hizo sentir. De hecho, tras unos metros de ascenso, ingresamos a una nube que no permitía ver a mucha distancia, dificultando el avance. Esta trepada era de un poco más de un kilómetro, y cerca de 300 metros verticales.

Desafortunadamente, las condiciones climáticas aparentemente empeoraron, motivo por el cual le cortaron el recorrido a varios de los corredores, quienes no pudieron hacer cumbre en el Cerro Bayo, y fueron desviados hacia la base unos 50 metros verticales antes de aquélla.

Tras hacer cumbre en el Bayo, comenzaba el descenso, primero por un sector de lajas bastante técnico, a lo que se sumaba el factor climático (falta de visibilidad y fuertes vientos) y luego por otro que estaba cubierto por grandes parches de nieve, en los cuales aproveché para descender a gran velocidad, ganando posiciones.

A partir del siguiente puesto de hidratación, y sabiendo que me encontraba a unos ocho o nueve kilómetros de la llegada, de los cuales 5 serían en bajada, aproveché para acortar distancias, por pistas de tierra suelta y caminos de ripio que permitían acelerar sin demasiado riesgo.

Salomon K42 Carrera Superado el Cerro Bayo Bajada después de superar el Cerro Bayo

Una vez en la ruta, sabía que quedaban poco menos de dos kilómetros hasta la llegada, con muy poco desnivel. Por eso, pese a estar exhausto después del Bayo, traté de correr a buen ritmo todo lo que pude.

A unos metros de llegar al ingreso a Villa La Angostura, sentía que el cuerpo no respondía, y que me estaba quedando sin energía para los últimos 500 o 600 metros de carrera. Sin embargo, allí (como en muchos lados a lo largo del circuito) encontré a mucha gente alentándome a dejar todo en la recta final, motivo por el cual pude sacar energías suficientes para cruzar la línea en un tiempo total de 4h49’21”, quedando rankeado 81 en la clasificación general, de entre más de 900 finishers, 70° hombre, y 13° en mi categoría, haciendo así que mi debut fuera mucho más de lo que había esperado.

Salomon K42 Carrera Meta Objetivo cumplido

Habiendo participado de esta competencia, no queda más que recomendarla a cualquiera que quiera disfrutar de una carrera rápida, ágil y divertida, con muy buena organización, y recorriendo lugares fantásticos. No por nada fue elegida para disputar el Campeonato Sudamericano de Maratón de Montaña.

Web oficial de la carrera: Salomon K42 Series - Villa La Angostura Argentina

Próximo desafío: 4 Refugios Non Stop



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