Tromsø Skyrace

Con la firma de Kilian Jornet y Emelie Forsberg

escrito por Hernán de Lahitte el 13-08-2017

El espíritu del Skyrunning entre el mar y el cielo

Cuando supe de la primer edición de la Tromso Skyrace allá por el 2014 organizada por nada menos que Kilian Jornet y Emelie Forsberg, y por la descripción de su alta exigencia técnica y brutal hermosura del paisaje (entiéndase recorrido bien “entretenido”), me di cuenta que seguramente llevaría bien grabada la firma de Kilian y lo que a él le gusta de una carrera de puro Skyrunning (esto lo comprobé en varios aspectos. Más detalles luego).

Fue en esa época también que rediseñé mi lista de carreras que alguna vez me gustaría correr, o lo que llamo mi proyecto “Races of my life”. Ahora no sólo incluiría las clásicas de ultra distancia como Western States, Hardrock 100 o Ultra Trail du Mont Blanc más algunas otras grandes carreras, sino que también estaría integrada por varias carreras del calendario de Skyrunning World Series y en este caso de la nueva categoría creada en 2016 llamada Sky Extreme integrada por solo 3 carreras en el mundo.

La mítica Trofeo Kima cuna del Skyrunning en Italia, bianual desde hace más de veinte años y según Kilian la mejor carrera del mundo en este estilo bien alpino. Luego la más joven y última en entrar a este selecto club, en Escocia la Glen Coe Skyline, también con una gran fama propiciada por Emelie Forsberg allá por el 2015. Aquí el relato de Emelie.

Cuando armé el calendario 2016, el principal objetivo del año fué Nepal durante todo el mes de Mayo, con lo cuál volver a otro viaje importante a principios de Agosto se hacía complicada la logística desde lo familiar principalmente (sin mencionar la lesión en la espalda con la que volví de Nepal).

Así fue que Tromso debería esperar al menos al 2017. Ya armando el calendario de este año, no pude resistir más a probar el desafío de mi primer Sky Extreme y ahí estaba con el dedo listo a las 8:00 AM al abrir la registración y no quedarme afuera de las 230 plazas, las cuales volaron en solo una hora!

No tardé mucho en ver que junto con la distancia reina de la carrera, también había un kilómetro vertical con una línea espectacular y fue esta foto la que me sedujo para probar como sería correr uno de estos KV, claro que no era cualquiera sino el tercero más exigente del mundo en tan solo 2,7Km subir algo más de mil metros. Era cantado que también se notaría la mano de Kilian a la hora de trazar el recorrido.

Tromso perfil kilometro vertical Blamann Perfil de la Blamann Vertical.

Qué más da, nos vamos tan lejos vamos a probar todo lo que más nos gusta, montaña de la buena! Muchas cosas desconocidas lo cual hacían de este viaje algo muy excitante.

Un regalo para Kilian

Nunca supe bien cuál fue la historia de un curioso ejemplar del Martín Fierro edición 1936 traducido al catalán con tapa de cuero, que según me contaron se remonta a mis bisabuelos catalanes, que luego pasara a manos de mi abuela y mi madre. Dado que el idioma catalán no tuvo la suerte de pasar de generación como el libro, no le encontré mucho valor cuando llegó a mis manos más allá de la rareza de la edición y un cierto valor histórico familiar. No tardé mucho en “iluminarme” y darme cuenta que sería un perfecto regalo para Kilian y eso me llevó a imaginar que algún día lo tendría que ver cara a cara para entregárselo.

Kilian libro Martin Fierro Kilian y Hernán en la entrega del Martín Fierro. Si bien mi lista de carreras incluye alguna que Kilian suele correr como Zegama, Hard Rock 100 e incluso hasta mi viaje a Nepal podría ser otra opción, pero todas difíciles de lograr entrar y Nepal improbable coincidir fechas. Luego todo apuntó a Tromso donde sin dudas lo podría encontrar, ya que no puede faltar a su propia carrera; y vaya que tiene un papel clave que es la mejor imagen del “hombre-orquesta” como está en todos los detalles y lugares!! En un mismo día lo vi en la largada, en la cima de la montaña más alta auxiliando y en el rescate de Hillary Allen quien se cayó del filo y salvó su vida de milagro.

Además tenía que escribir alguna dedicatoria que expresara lo que yo pienso acerca de él. Y finalmente la paciencia de guardarlo hasta que llegara el momento, así que ahí estuvo en mi biblioteca un par de años esperando el momento.

Martin Fierro Kilian La dedicatoria para Kilian.

“Para Kilian a quien sus asombrosos logros deportivos solo son superados por su gran amor por las montañas las cuales le han dado a cambio sabiduría y humildad. Gracias por compartir tus vivencias y valores con los demás.”

Patagonia con olor a mar

Y llegó el día, fue un miércoles 2 de Agosto, solo dos días antes del KV el viernes y la Skyrace el sábado. Lo mínimo para descansar del largo viaje y adaptarme algo a las 24hs de luz de esta época del año que hay a 350 Km dentro del círculo ártico. donde se encuentra la isla de Tromso en medio de uno de los infinitos fiordos del norte de Noruega. Llevado a nuestras latitudes del sur, estaría parado en plena Antártida!

Ya desde el aire, la geografía me transportaba a nuestros lagos del sur de la Patagonia. Aunque mi mente me recordaba que esa agua era mar, mis sentidos evocaban nuestros bellísimos lagos solo que la vegetación no eran nuestros grandes bosques, sino la clásica tundra ártica mucho menos exuberante y más baja en altura.

Tromso Noruega aire Vista area de Tromso.

Todo esto se borró de un plumazo cuando bajé del micro que me dejó a unas cuadras del hotel, y sentí ese intenso olor a mar junto al clásico sonido de las gaviotas. Fue una rara sensación ya que mi cabeza me había transportado a la Patagonia, pero los sentidos eran los de nuestra costa atlántica.

Recuerdo que era cerca de las 21hs y la luz propia de un atardecer de verano, la cual se mantendría así hasta cerca de las 2 AM cuando el sol vuelve a asomar por el este. El sol nunca se oculta desde mayo a fin de Julio. Claro que lo opuesto sucede de Noviembre a fin de enero pero a cambio se puede ver seguido la efímera Aurora Boreal, la cual no logro “atrapar” desde mis intentos previos en Alaska e Islandia. Habrá que seguir buscándola!

Tromso Noruega ciudadTromo pintoresca.

1000 metros hacia el cielo

Apenas pasado el mediodía del viernes 4 nos llevaron en micro, desde la ciudad hasta la isla de Kvaloya, donde se levanta este peculiar pico con una arista que recuerda, desde cierto ángulo, al icónico Half Dome de Yosemite donde estuvimos en Junio de este año. Store Blamann es una de las paredes más famosas del norte noruega para escalada y la más alta de la isla con sus 1044 metros desde el mar; donde largabamos en la misma orilla del fiordo directo hasta la cima donde apenas un primer tramo de barro y piedras era “corrible”. La mayor parte usando ambas manos y en power hike intenso incluso sobre lenguas de nieve con buen declive.

La estrategia era cuidar piernas para el dia siguiente, ya que no tenía muchas horas de recuperación (menos de 20hs), pero tampoco pensaba ir de paseo a ver lindas vistas. La primera parte que era más corrible fue casi en fila india ya que largamos todos juntos a diferencia de lo habitual que es largar en forma individual a intervalos regulares. Una vez pasado el cuello de botella pude engancharme con otro de mi mismo ritmo de trepada, y así seguimos hasta la cima en donde metros antes de la llegada (con un salto entre rocas) me di el gusto de adelantarlo (esto no es una ultra jaja). Fue una muy linda experiencia en un lugar y día soñado y como dato adicional me saqué la duda si podría bajar la hora lo cual me sorprendió, ya que no mire nunca el reloj salvo la altimetría, pero menos aún pensé que sería el de mayor edad en llegar antes arriba. Claramente es una prueba para más jóvenes pero que sin importar la edad todos la disfrutamos intensamente.

Y como imaginaba, la mejor sorpresa fue conocer a Kilian allá arriba, en donde como uno más de los corredores, estaba filmando y sacando fotos a los que llegaban en un ambiente de amigos muy familiar. Cuando me acerqué a saludarlo, lo primero que me preguntó es que me había parecido la carrera, mi respuesta fue obvia a puro elogio.

Conociendo a Kilian Kilian y Hernan en la meta de la Blamann Vertical.

Me costó decidir bajar ya que estaba para quedarse el mayor tiempo posible, disfrutando de ese lugar y esa vista, en un ambiente que parecía sacado de un sueño. Pero también sabía que tenía que bajar para llegar a la charla técnica, donde tenía pensado entregarle el libro ,una vez que estuviera libre de gente y además ir a descansar para largar 8AM la Skyrace del sábado. Antes de subir al micro de regreso, ahí estaban los famosos Cinnamon Rolls de Emelie. Una delicia.

Emelie's Cinnamon Rolls Degustación de Cinnamon Rolls.

Hamperokken Skyrace

A la mañana siguiente, 7:35 AM ya estaba entrando en calor en la largada donde la mañana era clara y algo fresca con un ambiente muy familiar y distendido. Kilian ultimando detalles como una más de los doscientos y pico que nos juntamos para salir 8:00 a la prueba madre de Tromso, los 53 Km con “kilianescos” 4600 metros de desnivel positivo.

Mi estrategia general era guardar piernas ya que no sabía cuánto había influido el KV del día anterior, y además necesitaba llegar entero al filo para no aumentar más el riesgo de cruzarlo con piernas flojas y que me pudieran jugar una mala pasada.

No voy a hacer una detallada descripción de cada etapa pero algunas notas que me llamaron la atención.

Los tramos de ascensos y descensos eran bien a lo Kilian, una línea casi recta y sin el típico zig-zag más amistoso del trail, lo cual hacía muy exigente para las piernas y no menos riesgosas por caídas de piedras de la gente más adelante.

En mitad de la travesía del famoso filo, el cual sin dudas fue lo que mas me gusto de la carrera, me sorprendió el helicóptero de rescate que llegó y logró aterrizar en un saliente más abajo del filo para rescatar a la americana Hillary Allen, una de las candidatas al podio y que cayó unos 30 metros salvando de milagro su vida pero con múltiples fracturas la cual trasladaron de urgencia al hospital de la ciudad. Recién una semana más tarde están por darle el alta para regresar a su país.

El recorrido tuvo de todo, barro, nieve, escaladas verticales y muy exigentes desniveles así como tramos de bosque tupido y con mucho desnivel (single track estrecho), lagos helados, cascadas caudalosas y múltiples cruces de ríos. Un menú de montaña bien completo.

filo Hamperokken Tromso Skyrace En plena carrera. La dificultad de la Hamperokken Skyrace.

Como si algo faltara, los tiempos de corte fueron bien estrictos y algo más de la mitad de los 230 corredores quedaron afuera del corte final, lo cual me enteré dos días más tarde por un artículo de la carrera. Claro que nadie se quejó por ello (son Escandinavos!), y en mi opinión no creo que haya sido tan bajo el corte máximo de 13 hs ya que si alguien de ciudad como yo pudo hacerlo en menos tiempo, sin dudas debe estar bien calculado. Pero no da para quedarse mucho sacando fotos o comiendo en los escasos puestos del recorrido (agua en abundancia de los ríos y deshielos).

La llegada fue casi como la largada, un grupo de corredores y amigos en un ambiente muy familiar, algunos comiendo el plato de pastas y rolls de canela como postre (me lleve al hotel para más tarde). Sin relatores ni ambiente de fiesta, ni medallas, bien el espíritu de Kilian sencillo y nada materialista. La mejor medalla es el recuerdo imborrable de una carrera verdaderamente épica y de la más pura montaña en su definición de skyrunning.

Algo de descanso activo

Al día siguiente, Domingo, me lo había dejado libre para poder recorrer un poco más antes de mi regreso el lunes. El plan inicial era una travesía por glaciares con lo que me había llevado el equipo necesario, pero no se llegó a armar el grupo mínimo con lo cual solo quedaba kayak en los fiordos, o bien un trekking por los cerros de los alrededores de la ciudad con cable carril hasta un plateau para luego subir unos +300m a un buen punto panorámico. Opté por esto último y sin dudas fue una buena elección, a la vez que me ayudó con la recuperación activa para activar las doloridas piernas.

Me llevo unos momentos inolvidables y una experiencia de una carrera como nunca había visto, disfrutada y sufrida con gran intensidad. Sin dudas poder superar ambas lesiones que me mantuvieron a media máquina por casi un año fue clave para poder completar el circuito, pero lo más importante es sentir que estás en el lugar y haciendo lo que más te gusta.

Más allá de recomendar esta carrera, creo que es ideal para los amantes del skyrunning y de moverse con soltura en una geografía “salvaje” pero de gran belleza natural. Más que nada feliz por completar la carrera en “una sola pieza” que no es poco!

Tromso Noruega Skyrace Skyline Hasta una nueva aventura.



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